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El privilegio del Agua: algo que decir desde la sociedad civil

En 1992 Naciones Unidas adopta el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua, con el fin de tomar medidas sobre este recurso que desde 2015 se define como natural, escaso y altamente demandable, indispensable para la vida y para todo tipo de actividades, […]. Sin embargo, aún hay 34 millones de latinoamericanos que carecen de servicio de agua potable seguro y un tercio de la población rural de La Araucanía- la con mayor población rural de Chile- es abastecida con camiones aljibes. A esto se suma que América Latina es la región más desigual del mundo y con gran disparidad económica territorial al interior de sus países. Chile no es la excepción. Así, el ingreso per cápita de La Araucanía es el más bajo con US$ 8.450, y a la vez la más pobre según la CASEN 2017, pudiendo haber una relación entre acceso al agua potable y equidad social y territorial.

No es la idea presentar un escenario deprimente, sino hacernos cargo como sociedad civil de una realidad que nos interpela: el acceso al agua potable con servicios adecuados en las zonas rurales de esta región no es una realidad para todos y afecta diariamente a cerca 100 mil personas.

Es contradictorio pensar que La Araucanía tiene gran dotación de recursos hídricos, superior a las regiones del centro y norte del país, pero sólo un 16,6% para la producción de agua potable, realidad que se suma con la percepción sobre cambios climáticos extremo y frecuencia de años secos; afectando directamente al consumo humano.

Hay avances, como la modificación al Código de Aguas que mejora la información y fiscalización sobre derechos de agua, la ley de Servicios Sanitarios Rurales que permite el crecimiento de las organizaciones comunitarias que administran los sistemas de agua potable rural, la Política Regional de Recursos Hídricos y también la prioridad en inversión, por parte del Consejo Regional, en agua potable rural.

Sin embargo, como organizaciones creemos que urge tomar acciones: controlar el cumplimiento de las políticas nacionales y locales existentes, participar en instancias donde se decide respecto al tema para proponer mejoras en el acceso, cuidado y uso eficiente del agua potable, particularmente en las zonas rurales, garantizando un desarrollo social y territorial equitativo.

Es difícil tomar conciencia en la ciudad sobre el déficit hídrico en nuestra región, donde el acceso al agua está al alcance de la mano, pero no olvidemos los 18,5 millones de latinoamericanos que viven en zona rural y no tienen acceso a agua potable y las 100 mil personas de esta región que acceden irregularmente y que, por diversas razones, como los pasados incendios forestales, quedan sin agua potable.

 

Cristian Sepúlveda Luarte

Mesa de Hábitat y Territorio

Comunidad Organizaciones Solidarias