Las organizaciones de la sociedad civil agrupadas en la Mesa de Hábitat e Infancia de la Comunidad de Organizaciones Solidarias adhiere a las demandas que los habitantes de Puchuncaví y Quintero han levantado producto de las graves vulneraciones de sus derechos, especialmente el de salud, al que han sido expuestos.

Particular preocupación genera la situación de los Niños, Niñas y Adolescentes afectados,  así como la de los miles niños y niñas que habitan en dicho territorio, expuestos al grave riesgo de sufrir las consecuencias de eventos como los ocurridos durante la semana pasada.

Parte de las organizaciones que forman la Comunidad de Organizaciones Solidarias, han acompañado desde diversas instancias a los y las habitantes de dichas comunas. Los eventos de contaminación en la escuela de la Greda, el sucesivo varamiento de petróleo en Ventanas, puntualizando sólo aquellos más recientes desde el año 2013 a la fecha, son sólo un ejemplo de un modelo de desarrollo que no ha entregado bienestar a sus territorios.

El estudio “Jugando entre riesgos” (FUSUPO, 2015) ha dejado en evidencia que niñas y niños de la Escuela Chocota (Puchuncaví) imaginan un futuro lejos de la comuna, su territorio muerto, habitado por extraterrestres. Por otro lado, el parque industrial es visto como una amenaza hacia la salud, como inhibidor que restringe las posibilidades de jugar, encontrarse, en definitiva, que obtura la posibilidad de ser niños/as.

Consideramos que la situación de Quintero y Puchuncaví requiere un análisis profundo desde lo que implica vivir y habitar en estos territorios. Esto bajo la certeza, de que no sólo la salud se ve afectada, sino además, considerando todas las repercusiones en distintas dimensiones del bienestar, lo que amplifica e intensifica sus efectos en la población expuesta. Son las condiciones actuales protagonizadas por el parque industrial las que arrastran una catástrofe por décadas basada en la contaminación y la vulneración de los derechos.

Esto nuevamente nos entrega la oportunidad de escuchar lo que, por tantos años, vienen exponiendo, mostrando, denunciando las distintas organizaciones locales, la academia, los medios de comunicación, actores políticos e institucionales afirmando que lo que afecta al territorio y sus ecosistemas es una cuestión inaceptable y realza la necesidad de construir paradigmas que armonicen la relación entre naturaleza y cultura sin supeditar el derecho al bienestar solo a la lógica unidimensional de crecimiento económico.

Como sociedad tenemos la posibilidad de generar los acuerdos necesarios para impedir que este tipo de situaciones se vuelva a repetir, sobre la base de sostener un diálogo participativo con las comunidades locales, empatizando con sus demandas, a fin de cautelar el cumplimiento del deber del Estado de asegurar el pleno ejercicio de los derechos fundamentales de sus habitantes, en especial, de las  niñas y  niños, sin olvidar nunca que son sujetos preferentes de protección.

                                                                                       Mesa Habitat, Entorno y Participación.

Mesa Infancia, Juventud y Familia.

Comunidad de Organizaciones Solidarias, V región.